Fueron grandes alivios de infancias infelices; hablo de los disparatados relatos de Guillermo Brown. El lector se sumergía en aquellos tomos de Editorial Molino, de tapas rojas y papel áspero; en pocos minutos, apenas podía ocultar las risas. El humor derivaba del conflicto entre el mundo de la fantasía, construido por Guillermo y sus Proscritos, y la civilización, tal como se entendía en un pueblo del Sur de Inglaterra.
Diego A. Manrique a William Lenon [El País]
Vaig descobrir el Guillermo per recomanació de la meva àvia, i m’ho vaig passar molt bé llegint els llibres vermells de l’Editorial Molino, tot i que jo sóc en teoria d’una generació posterior.