No pienso, no sé nada cuando escribo, no me acuerdo de ningún libro, ni tampoco de los que he leído, no hay nada en absoluto. La verdad es que no me ocupo en absoluto de la literatura. El escritor tonto, el pintor tonto, busca siempre motivos, pero uno sólo se necesita a sí mismo, solo necesita seguir su vida. Quiere seguir siendo el mismo, pero no escribir lo mismo. Y eso es lo que importa. Si hay algo que importe.