"Se va una de las cumbres de la poesía peruana que ha tenido una resonancia notoria en las últimas décadas a nivel hispanoamericano". Amb aquestes sentides paraules s’acomiada Carlos Germán Belli de la seva companya de professió i de generació literària, la poetessa peruana Blanca Varela (Lima, 10 d’agost de 1926 – 12 de març de 2009).
Les pàgines dels diaris (1, 2, 3) recullen les seves dades d’una vida que ha registrat la darrera referència biogràfica. Ens queden, però, ara i per sempre els seus poemes:
Escena final
he dejado la puerta entreabierta
soy un animal que no se resigna a morira eternidad es la oscura bisagra que cede
un pequeño ruido en la noche de la carnesoy la isla que avanza sostenida por la muerte
o una ciudad ferozmente cercada por la vidao tal vez no soy nada
sólo el insomnio y la brillante indiferencia de los astrosdesierto destino
inexorable el sol de los vivos se levanta
reconozco esa puerta
no hay otrahielo primaveral
y una espina de sangre
en el ojo de la rosa.
[Recull de poemes de Blanca Valera a A media voz]
[@Foto: EFE]