
Lo encuentro en los vestuarios del Camp Nou de Barcelona, un estadio enorme, el tercero en el mundo. Desde la tribuna, Messi es una manchita, incontrolable y velocísima. De cerca, es un chico frágil pero sólido, timidísimo, habla casi susurrando con cadencia argentina, de rostro dulce y terso sin un hilo de barba. Lionel Messi es el campeón de fútbol vivo más menudo. Le dicen "La Pulga". Tiene estatura y cuerpo de chico. En realidad, fue de chico –más o menos a los diez años– cuando Lionel dejó de crecer. Las piernas de los otros se alargaban, también las manos, les cambiaba la voz. A Leo no le pasaba. Algo no andaba bien y los análisis lo confirmaron: la hormona del crecimiento estaba inhibida. Messi padecía una rara forma de enanismo.
Inici de Pequeño gran hombre
Retrat de Lionel Messi escrit per Roberto Saviano
[RevistaÑ / La Repubblica]