Mientras en los cenáculos literarios se debate el futuro de la novela y la implicación del yo, el lector podría preguntarse por qué lee. Sabe que una lectura no transformará su vida, aunque algunas marcan. Porque más allá del placer y del conocimiento, leer es una noble manera de matar el tiempo antes de que él acabe con nosotros.
Joana Bonet a La Vanguardia